Una mañana de fe y avivamiento en la Catedral de Mi Familia
Mateo 25:14
Cuando tienes fe en Dios, no puedes dejar de tener fe en ti mismo, porque sabes que Él te capacita para cumplir Su voluntad.
Hay quienes, por no colocar a Dios en primer lugar, terminan viviendo una vida contraria a Su voluntad.
Si Dios ocupa el primer lugar en su vida, habrá luchas, pero no le faltarán la fe, la madurez ni el crecimiento, principalmente en su vida espiritual. Y ese crecimiento se extenderá a todas las áreas de su vida.
Determine: “Yo no seré quien sepulte el talento que el Señor me ha confiado; seré quien multiplique lo que Dios me ha dado.”
Todos tenemos un talento en nuestras manos. La pregunta es: ¿qué estamos haciendo con aquello que Dios nos ha confiado?
— ¿Quién ocupa el primer lugar en su vida?
La respuesta está en sus palabras y, principalmente, en sus actitudes. Cuando se enfrenta a los problemas, ¿engrandece a Dios o engrandece sus problemas?
Él es mi Señor. En el desierto, Él es mi protección; en medio de las aguas, no me dejará perecer; y en el fuego, no seré consumido, porque mi confianza está puesta en Él.
Quien desea tener una vida estable debe colocar a Dios en primer lugar. Esto no significa que no enfrentará dificultades, sino que, aun en medio de ellas, permanecerá firme, confiando en Él.
Deuteronomio 26:2
