Autor: paginaweb.bolivia@gmail.com

«La bendición del Señor es la que enriquece, y Él no añade tristeza con ella.» (Proverbios 10:22).
Por lo tanto, la riqueza no es el patrimonio, el dinero, la inversión, los diplomas, los amigos influyentes o las joyas, sino la bendición de Dios.
Usted puede tener todo, sin embargo, si no tiene la a

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«La bendición del Señor es la que enriquece, y Él no añade tristeza con ella.» (Proverbios 10:22).
Por lo tanto, la riqueza no es el patrimonio, el dinero, la inversión, los diplomas, los amigos influyentes o las joyas, sino la bendición de Dios.
Usted puede tener todo, sin embargo, si no tiene la a

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“Solamente dos cosas Te he pedido; ¡concédemelas antes de que muera! Aparta de mí la vanidad y la mentira, y no me des pobreza ni riquezas. Dame solo el pan necesario, no sea que, una vez satisfecho, Te niegue y diga: ‘¿Y Quién es el Señor?’ O que, por ser pobre, llegue yo a robar y ofenda el Nombre

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“Solamente dos cosas Te he pedido; ¡concédemelas antes de que muera! Aparta de mí la vanidad y la mentira, y no me des pobreza ni riquezas. Dame solo el pan necesario, no sea que, una vez satisfecho, Te niegue y diga: ‘¿Y Quién es el Señor?’ O que, por ser pobre, llegue yo a robar y ofenda el Nombre

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«El destructor ha subido contra ti. Monta guardia en la fortaleza, vigila el camino; fortalece tus lomos, refuerza más tu poder.» (Nahúm 2:1).
Sabemos que el diablo vive alrededor de los que temen a Dios. Por eso, guardamos nuestros corazones para no pecar. Es en ese cuidado y dirección del Espíritu

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«El destructor ha subido contra ti. Monta guardia en la fortaleza, vigila el camino; fortalece tus lomos, refuerza más tu poder.» (Nahúm 2:1).
Sabemos que el diablo vive alrededor de los que temen a Dios. Por eso, guardamos nuestros corazones para no pecar. Es en ese cuidado y dirección del Espíritu

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“Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que Me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual os dará el Hijo del Hombre, porque a Este señ

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Las dos palabras más cortas y poderosas de nuestro idioma son «sí» y «no». Jesús dijo en Mateo 5:37: «Antes bien, sea vuestro hablar: “Sí, sí” o “No, no”». Entonces, que tu hablar sea «sí», en efecto, y no solo decir la palabra «sí» y que después de eso surja la duda. De la misma forma, el «no» debe

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Las dos palabras más cortas y poderosas de nuestro idioma son «sí» y «no». Jesús dijo en Mateo 5:37: «Antes bien, sea vuestro hablar: “Sí, sí” o “No, no”». Entonces, que tu hablar sea «sí», en efecto, y no solo decir la palabra «sí» y que después de eso surja la duda. De la misma forma, el «no» debe

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