«¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a Tu palabra. Yo Te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de Tus mandamientos. En mi corazón atesoro Tus dichos para no pecar contra Ti.»
(Salmos 119:9-11).
El joven que procura seguir los consejos del Padre Celestial se vuelve sabio. Donde pone sus manos, hay prosperidad y, amorosamente, honra y respeta a sus padres. Como consecuencia, logra la armonía y la paz.
Sobre todo, le tiene
respeto
a Dios, porque guarda Sus Palabras en su corazón para no pecar, y ellas hacen de él un vencedor.
Por Ester Bezerra
