1.° Encuentro de Hombres de Verdad en Sudamérica
Por consiguiente,
no hay ahora
condenación
para los que están en
Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.
Romanos 8:1
El Espíritu Santo deja claro que
, PARA QUE SEAMOS VERDADERAMENTE FELICES, necesitamos ser
libres
de DOS COSAS:
Del
recuerdo
de un
pasado malo
.
Del
miedo
a un
futuro
malo
Por eso Afirma:
“
no hay ahora
condenación
para los que están en
Cristo Jesús”
. Romanos 8:1
Es decir, el pasado ya no tiene poder sobre aquellos que están en Él.
Sin embargo, muchas personas arruinan su matrimonio, la relación con sus padres e hijos, su familia, su trabajo y sus amistades por sufrir por cosas que:
•
Aún
no sucedieron.
• O
ya
pasaron.
Se hacen sufrir en su propia mente y en su espíritu, y eso se refleja en el alma con un corazón pesado, cargado y amargado.
Pero el Texto continúa diciendo:
“los que no
andan
conforme a la carne sino conforme al Espíritu”
. Romanos 8:1
Cuando no vivimos guiados por el Espíritu Santo, es decir, por los Pensamientos de Dios, terminamos siendo esclavos.
Y por eso muchas veces sufrimos más en la imaginación que en la realidad, aferrándonos a decepciones del pasado, ya sean las que causamos o las que nos causaron.
De esta manera, tampoco nos sentimos seguros para enfrentar los desafíos del futuro.
El pasado y el miedo tienen algo en común:
nos roban el presente y estorban el mañana.
Es simple de entender, pero difícil de vivir.
Si todavía te sentís condenado por tu propia conciencia, ya sea por algo que hiciste, hacés o incluso deseás, y eso te
domina
:
comodidad,
vicios,
miedo,
nerviosismo,
religiosidad,
ansiedad,
orgullo,
incredulidad,
trauma,
ingratitud, entre otras cosas…
… SON justamente estas ATADURAS las que gobiernan tus pensamientos y te hacen esclavo, aunque aparentes ser libre. En realidad, te volvés cada vez más dependiente de cosas, personas, lugares y pensamientos.
Pero cuando permitís que el Señor Jesús entre en tu mente, corazón y cuerpo, entonces comenzás a experimentar la verdadera libertad.
Porque ya no vivís según lo que ves, sentís, pensás, decís o hacés, sino según lo que Cristo Jesús Dice, hace y espera de vos.
Y si reconocés que todavía no sos completamente libre, entonces es momento de dar un paso más: orar, confrontar tu propio “yo” y luchar contra el mal que te atormenta.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas