En la Jornada del Ayuno de Daniel de hoy aprendimos que Dios desea restaurar todas las áreas de nuestra vida, pero esa restauración comienza por nuestro interior. Cuando priorizamos únicamente las cosas externas, el bienestar es pasajero; en cambio, una vida espiritual fortalecida nos permite alcanzar y conservar las bendiciones que Dios nos da.
“Restauraré el bienestar de Mi pueblo Israel, y ellos reedificarán las ciudades y habitarán en ellas; también plantarán viñas y beberán su vino, y cultivarán huertos y comerán sus frutos”. Amós 9:14
Por medio de este versículo entendimos que Dios quiere reedificar todo aquello que fue destruido en nuestra vida. Sin embargo, antes de restaurar las áreas sentimental, profesional, laboral o social, desea restaurar nuestra alma, porque una vida edificada sobre Su Presencia permanece firme.
También aprendimos que, cuando nuestra comunión con Dios está en primer lugar, encontramos satisfacción aun en las cosas más simples. Nuestra felicidad ya no depende de los lugares, de las personas o de las circunstancias, sino de tener una buena conciencia delante de Dios.
Para finalizar, escuchamos los testimonios de Esteban, Natalia y Rodrigo, quienes dejaron de lado las prioridades de este mundo, hicieron lo inédito para Dios y recibieron Su Mayor Promesa: el Espíritu Santo.
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– Dios desea restaurar todas las áreas de nuestra vida