En la Jornada del Ayuno de Daniel de hoy comenzamos orando por nuestros enemigos, por quienes nos han hecho la vida difícil en el trabajo, en la familia o incluso en la iglesia. Aprendimos que responder al mal con el bien agrada a Dios y llama Su atención.
También conocimos los casos verídicos de personas que vencieron la desobediencia, el rencor, los vicios, el insomnio y el nerviosismo. Al participar del Ayuno de Daniel y entregarse sinceramente a Dios, recibieron la mayor de Sus promesas: el Espíritu Santo, que transformó sus vidas por completo.
“El Señor ruge desde Sión y desde Jerusalén da Su Voz, y tiemblan los cielos y la tierra. Pero el Señor es refugio para Su pueblo y fortaleza para los hijos de Israel”. Joel 3:16
Por medio de este versículo entendimos que Dios promete rugir desde Sión para defender a quienes hicieron una Alianza con Él en el Altar. Quien se acerca a Sión aprende a escuchar Su Voz por encima de cualquier otra y deja de darle lugar a las palabras, a las opiniones y a los pensamientos que intentan alejarlo de Su Voluntad.
También aprendimos que Dios desea ser nuestro refugio y nuestra fortaleza. Las personas pueden fallarnos, pero Él permanece fiel y cumple Sus Promesas en la vida de quienes Lo buscan con sinceridad y Le entregan por completo su pasado, su presente y su futuro.
Por eso, aunque hoy alguien se sienta débil o crea que ya no puede cambiar, Dios lo llama a tomar la decisión de dejar atrás su antigua vida y convertirse en una nueva persona. Quien hace de Dios su refugio encuentra en Él la fuerza para permanecer firme y vencer cualquier dificultad.
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– Nosotros vamos hacia donde dirigimos nuestra mirada
– La decisión de ir hacia Sión siempre es personal
– Dios desea hacer una alianza con nosotros, pero esa decisión siempre será personal
– El Ayuno de Daniel fortalece nuestro espíritu y protege nuestra alma
– Él honra a quienes depositan toda su confianza en Él y cumple Sus Promesas
– La verdadera fortaleza no nace de nuestra capacidad, sino de una vida transformada por Su Presencia
– Quien hace de Dios su refugio encuentra en Él la fuerza para permanecer firme
– Dios desea restaurar todas las áreas de nuestra vida